¡Otra vez perdí la promo!

La derrota en los esports puede ser un momento crítico para el desarrollo profesional del gamer si no se sabe cómo convertirlo en una oportunidad de aprendizaje.

A nadie le gusta perder. La sensación de fracaso toca cada nervio de nuestro cuerpo, pues el esfuerzo que hemos aplicado hasta ahora pareciera carecer de significado o perder valor. Sin embargo, debemos entender dos cosas respecto de la derrota: es parte fundamental del deporte, y es una experiencia crítica que nos puede permitir un desarrollo exponencial si sabemos sacarle provecho.

Según Wood (1997), una experiencia crítica es un momento o episodio que puede tener grandes consecuencias en el desarrollo personal, y puede ser considerado como el momento preciso para la educabilidad; En otras palabras, durante una experiencia crítica es cuando más podemos aprender. Podemos, también, hacer un paralelo con las zonas de desarrollo: una experiencia crítica puede ser el impulso necesario para avanzar desde la zona de confort hacia la zona de aprendizaje próximo o “zona mágica” (Bustillo, 2016).

Podemos ver, entonces, que desde la psicología la derrota se nos presenta como un momento ideal para aprender y crecer como deportistas. Las preguntas son: ¿cómo lo hago? ¿qué hago con la frustración, la ira y la tristeza? ¿Existen métodos específicos?

Cuando pensamos en cómo hacerlo, un inevitable caos viene a nuestra cabeza. El elemento emocional es, sin lugar a dudas, un obstáculo para el aprendizaje, siempre y cuando no sepamos utilizarlo a nuestro favor. Partiremos entonces por entender que el aprendizaje significativo se da únicamente cuando la información objetiva está acompañada de un estado emocional fuerte y reconocible: En otras palabras, el aprendizaje es más profundo cuando sentimos algo que nos motiva a incorporar la información, pudiendo ser la alegría, el interés, la ira, o cualquier otra emoción fuerte (Albornoz, 2009). Por ejemplo, si una persona me dice que no puedo hacer “algo”, probablemente la ira me movilice a aprender y lograr hacer ese “algo”.

De todas formas, no podemos ignorar que un estado emocional demasiado inestable puede ofrecer un obstáculo y una excusa perfecta para no aprender: “estoy tan enojada que no puedo estudiar”. Es necesario aprender a regular tus estados emocionales, de tal forma que puedas utilizarlos a favor (Logatt, s.f.). Para esto existen algunas técnicas, pero funcionarán de manera diferente para cada persona: meditación, técnicas de respiración, técnicas de distensión mental. Aconsejo acercarse a un especialista y definir tus propias técnicas.

Una vez hemos regulado nuestras emociones, de tal forma que no nos entorpezcan, pero aún nos permitan un aprendizaje significativo, podemos pasar al contenido en sí mismo. Revisar las partidas perdidas es la mejor forma para lograr el desarrollo esperado. En la derrota podrás observar tus errores más profundos y los más comunes. Con esta información presente, es necesario construir objetivos: No pretendas arreglar todo de una sola vez. Elige una de tus falencias, y enfoca el 100% de tu tiempo de entrenamiento en ese elemento en particular (respetando siempre tus tiempos de descanso o break). Con esto comenzarás a generar un desarrollo constante y estable, y te darás cuenta de que la derrota no es un monstruo tan temible.

La experiencia crítica nos provee del encuadre ideal, y es responsabilidad de cada deportista (y de su staff) el aprovecharlo al máximo.

Ps. Melissa (Blossom) Maldonado

Fuentes:

Albornoz, Y. (2009). Emoción, música y aprendizaje significativo. Mérida, Venezuela: Universidad de Los Andes.

Bustillo, A. (2016). Beneficios de salir de tu zona de confort. Expansión.

Logatt, A. (s.f). ¿Cómo influyen las emociones en el aprendizaje? Descubriendo el cerebro y la mente (88), 6-7.

Woods, P. (1997). Experiencias críticas en la enseñanza y el aprendizaje. Barcelona: Paidós.

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