Nervios de principiante: el primer torneo

Siempre la primera vez en hacer algo tiene una gran expectativa. Uno espera muchas cosas que sucedan, como por ejemplo, en la primera vez a la hora de subirse a una bicicleta o el primer día de universidad. Lo mismo nos va a pasar la primera vez que tengamos que enfrentar un torneo… ¿Qué cara ponemos?


Como planteamos en las notas anteriores, cuando nos adentramos en los esports nos preparamos mental y físicamente para darlo todo en el juego. Te mostramos un montón de guías, nos aprendimos los personajes, composiciones y cooldowns, entrenamos en equipo o en solitario, seguimos los pasos, usamos las apps para mejorar y mantener afiladas nuestras habilidades y reflejos. Ahora llega el momento de ponernos a prueba verdaderamente de lo que somos capaces, nos inscribimos en un torneo.


Esta clase de experiencia vamos a dividirla en dos, para quienes juegan en solitario y para los que juegan en equipo, porque claramente hay una diferencia entre ambas partes.


Lo principal que uno tiene que hacer para prepararse para su primera competencia, si bien todos la encaran diferente según su personalidad, es confiar. Confiar en tus instintos, en todo lo que vinieron trabajando como equipo, en sus prácticas, en la gente que los apoya. Si bien no nos podemos asegurar de que las cosas salgan al 100% como queremos, porque nuestro rival es una variante que podemos saber o no, tenemos siempre que inclinarnos para qué lado vamos a ir. Si arrancamos con miedo a la primera falla, o a lo primero que no es como esperamos, podemos descarrilarnos y empezar a tener inseguridades, esa sensación crece y crece hasta que cuando te querés dar cuenta de que está mal, hay un cartel que dice derrota en tu pantalla. Tampoco se trata de tener falso optimismo, que es lo que lleva a ilusionarse en falso, uno tiene que controlar y balancear la energía del grupo, si bien no es una práctica más, porque realmente hay una recompensa más allá del conocimiento y el aprendizaje, no hay que olvidar que el juego, SIGUE SIENDO UN JUEGO. Diste un gran salto cuando te decidiste competir, estás rodeado con personas que quieren lo mismo que vos, apoyate en ellas y vos también trata de generar un buen ambiente para ellos, juntos pueden no solamente llevarse una victoria, sino también una experiencia fantástica.


La diferencia de un jugador en solitario es que, no tenés esa clase de apoyo grupal, pero en absoluto significa que estés solo. Si estás en una organización, un grupo de amigos, personas en las que confiar siempre van a estar alentando por vos. ¿La tensión va a ser más grande? Puede ser, pero no significa que no puedas con ello, te preparaste para ese instante, sabías que ibas a estar solo contra uno, dos, tres, o noventa y nueve (si contamos fortnite) y eso te hace una persona fuerte y preparada para afrontar la situación, siempre alerta recordando todo lo aprendido.


Si tenemos que decir algo sobre las competencias en general, es que siempre hay una chance de perder y no es pesimista pensarlo, es ser realista, algo puede salir mal sin buscarlo pero, una derrota, aunque te llenes de lágrimas, no es el fin del mundo ni el fin de tu carrera, es un paso más dentro de ella. Si ganás, perfecto, lo que aprendiste fue bien empleado, lograste sobreponerte ante tu rival y sus habilidades, aprovechaste los pros y contras, genial, dio resultado. Pero, si perdés, tenés todo un nuevo mundo por delante, aprender del rival, los errores que cometieron, trabajar con el coach para que no sucedan de nuevo.


De todas formas ganar no significa que uno sea perfecto, tiene que seguir trabajando y puliendo las tácticas, pero perder, no te vuelve inútil o malo, simplemente es no haber estado lo suficientemente preparado, y eso se corrige fácilmente, con más práctica, y como siempre les digo, nunca dejen de practicar, esa es la clave del éxito.

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